Jesse Eduard Bruce, nació en Edimburgo en el año 1924. En ese mismo año, pasaba de vida quien sería su máximo referente literario, Franz Kafka. Nacido en un hogar de clase baja, Bruce tuvo una infancia común, algo insulsa, de lo que solo se destaca su afición desmesurada por la filatelia. No fue hasta que avanzo en la escuela que conoció al genio de Praga. Fue allí, con la lectura de un solo párrafo, casi de manera accidental, que cayo preso de su misterio e influjo, al que dedico luego, quizás de manera exagerada, gran parte de su vida. La atmósfera onírica de los textos kafkianos; su oscura sensibilidad, y su manejo del absurdo lo sumieron en una idolatría que lo llevaría, años mas tarde, a ninguna parte. Pero volvamos al pequeño Bruce. Luego de aquel encuentro fortuito con las palabras de Kafka (hecho que así menciona su biógrafo, Theo Bierce, pero que no precisa en absoluto) Bruce se decide a conseguir todas las obras de aquel, e internarse en las profundidades del mundo kafkiano. Se dice que unos meses después de aquella iluminación, el joven Bruce consiguió el dinero para adquirir la obra completa, y en cuestión de segundos la tuvo en su biblioteca. Celeridad que no demostró luego para leerla, puesto que le llevo algunos largos años. Este hecho suscitó que en Edimburgo sus pares lo motejaran como "the lentil".
Una vez terminada la lectura, y ya en la madurez, Bruce se decide a seguir los pasos de Kafka, remedando su particularisimo estilo, recreando en cada texto, la misma atmósfera que supiera generar el praguense. La resultante de dicha faena solo pudo confirmar que con ese tipo de acciones, un escritor puede inscribir su nombre en los anales.... del olvido.
Jesse Bruce escribió, según sostiene Theo Bierce, tres libros: The little castle in nowhere, The Morphomethasis y Oniric Tales . Para el erudito Orestes Chiclana, jamás se ha comprobado la existencia de esos libros, y muchísimo menos, la veracidad de los textos de Theo Bierce.
Bruce falleció en 1956, como consecuencia de un incendio en su pequeña casa de Edimburgo. Tal fue la pasión que sintió por Kafka, que hasta se impuso la tarea de encomendarle sus libros a un albaceas, para que a su muerte, los publicara. La persona elegida para dicha tarea fue su amigo de toda la vida, John Kirkpatrick. La fortuna quiso, que la noche del terrible siniestro, Kirkpatrick se encontrara no en otra parte, que en casa de Jesse Bruce. De allí que de su obra, no se tengan mas pruebas que los rumores populares y la tapa de uno de sus libros. Dice Theo Bierce: "we only have a piece of a book's cover. There is written 'The morphomethasis', or something like that".
Literaton
sábado, 25 de febrero de 2012
Algunas preguntas que tendrá para hacer quien comienza a leer esto y piensa que puede encontrarse con algo serio, engañado vilmente por el poder de la palabra, comprometida ésta, en historias, ensayos, diálogos y demás cosas inventadas.
- ¿Esto es algo serio?...
- ¡Quién puede decirlo!
- ¿Y usted que se mete, si yo hablaba para mi mismo?
- bueno, disculpe el señorito. ¡Se responda nomas!
- ¿Esto sera algo serio?.. ¡Quién puede decirlo!
- ...
- ¡Quién puede decirlo!
- ¿Y usted que se mete, si yo hablaba para mi mismo?
- bueno, disculpe el señorito. ¡Se responda nomas!
- ¿Esto sera algo serio?.. ¡Quién puede decirlo!
- ...
viernes, 3 de junio de 2011
Comienzo, excusas, enojo, consternación y palinodia anticipada
Esto es nada más que un cúmulo de palabras articuladas de forma tal, que inciten a quienes las perciban a dilucidar un mensaje. Y que lejos de ser un arcano insondable, es simplemente una suma de ensayos, de ponderaciones y sensaciones recogidas durante ese fantástico viaje que nos depara la literatura es esta vida. Esas meras citas, no tienen ningún otro objetivo, que el de ser disparadores de otros tantos esperpentos. Huelga decir que este blog no tiene la mas mínima intención de enseñar nada, ni de alcanzar la verdad absoluta, ni ayudar al lector a divisar el infinito a través del intersticio que se genera entre dos bites. Nada de eso, es simplemente el goce de compartir la aventura literaria, abordada desde el punto de vista del que nunca deja de sorprenderse con las maravillas de la literatura; maravillas que no son otra cosa que signos; que no son otra cosa, que nada. ¡Y de la nada, el goce!(aclaro que el goce puede ser también de índole masoquista). Sin dudas (o con ellas) es un buen negocio para satisfacer nuestra mente, mientras descendemos ebrios de esta triste vida, hacia el silencio y el irreparable descanso.
Bueno, me cuesta comenzar algo sin terminar en la nostalgia de aquello que no ha sucedido, y esperar ansioso las primaveras de antaño. Como se ha visto, no se llega por este camino a ningún lado, pero igualmente, se avanza!
La idea es simple, hablar de esa historias que por censura, fatal omisión, o simple piedad, ha sido relegada al olvido y a la categoría de invisible. Quizás alguno se exaspere por la ingenuidad de mi pluma; por mi moderada inteligencia; pero no han de ser estas nimiedades, obstáculos para que mi dedos tropiecen, y jueguen a ser los dedos de alguna mano más diestra. En todo caso, puede aquel que se sienta oprimido por mi torpeza, buscar en otras fuentes con toda libertad. Esto es tan solo, un aporte más a la soledad, que solo busca que algún desprevenido, se tope con algunos autores que desconocía, y los busque luego, para que le expliquen de donde han sacado tanta lucidez.
Así comienza, y veremos cuanto dura.
Bueno, me cuesta comenzar algo sin terminar en la nostalgia de aquello que no ha sucedido, y esperar ansioso las primaveras de antaño. Como se ha visto, no se llega por este camino a ningún lado, pero igualmente, se avanza!
La idea es simple, hablar de esa historias que por censura, fatal omisión, o simple piedad, ha sido relegada al olvido y a la categoría de invisible. Quizás alguno se exaspere por la ingenuidad de mi pluma; por mi moderada inteligencia; pero no han de ser estas nimiedades, obstáculos para que mi dedos tropiecen, y jueguen a ser los dedos de alguna mano más diestra. En todo caso, puede aquel que se sienta oprimido por mi torpeza, buscar en otras fuentes con toda libertad. Esto es tan solo, un aporte más a la soledad, que solo busca que algún desprevenido, se tope con algunos autores que desconocía, y los busque luego, para que le expliquen de donde han sacado tanta lucidez.
Así comienza, y veremos cuanto dura.
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